Super8-Spain

Cine en 8 mm / Super8 / Single-8 / DS8

Montaje y edición

 

 

Todos nos hemos visto obligados alguna vez a soportar el vídeo casero de algún familiar o amigo, sin ningún tipo de montaje ni descarte de escenas, tal cual se filmó en cámara. Hoy en día es más fácil que nunca poder montar un video o película de cine previamente digitalizada, con el programa adecuado y en el ordenador de casa.

El montaje de la película es una fase muy importante y al mismo tiempo tan entretenida y creativa como salir a filmar con la cámara. Incluso si hemos llevado a cabo un "montaje en cámara" (filmar cada escena meditada y ordenadamente con la cámara para evitar un montaje posterior de la película) es muy probable que necesitemos eliminar alguna toma completamente, acortarla, cambiar el orden de las escenas o corregir algún detalle. De esta forma conseguiremos que (independientemente del interés del tema en sí) narrativa o visualmente la filmación tenga el mayor gancho posible. Rara vez podremos dejar la película tal cual se filmó sin hacer bostezar a los espectadores.

El montaje tradicional

El montaje tradicional en cine no necesita de sofisticados aparatos de vídeo. Basta con unas tijeras, una moviola o visionadora y una empalmadora. Ver, cortar y pegar, todo físicamente.

Las visionadoras para cine de 8 mm. son aparatos sencillos, pequeños y baratos (la mía la compré por 9€ en Ebay y costaron más los portes). Las hay motorizadas, pero yo prefiero las manuales. No son más que una pequeña bombilla, una lente y un juego de espejos que proyectan la imagen interiormente en una pantalla; suelen tener una pieza punzante para poder marcar el fotograma preciso donde cortar.

Aunque se llamen visionadoras, no sirven realmente para ver la película porque la imagen que ofrecen es realmente mala, aunque suficiente para distinguir las escenas y saber dónde cortar. De hecho es recomendable visionar antes varias veces la película utilizando el proyector, para conocer bien las imágenes en todo su explendor. De lo contrario la baja calidad de imagen de la visionadora podría hacer que muchos detalles decisivos pasasen inadvertidos.

 

A golpe de tijera cortamos los trozos o secuencias que queramos quitar o insertar en otro punto de la filmación.

Para manipular la película es importante tener las manos limpias y en cualquier caso procurar no tocarla demasiado para no llenarla de huellas. Hay quien usa guantes desechables para esto. Cuidado también con el polvo y los rayones.

Una empalmadora servirá para unir la película donde haga falta. Son artilugios pequeños y también muy baratos, por lo que no hay razón para no tener una. Pueden ser  de cola (cement splicer) o de cinta (tape splicer). Necesitaremos cola para película, o cintas especiales, en cada caso. Cada sistema tiene sus defensores y detractores. Yo prefiero ampliamente las uniones con cola ya que bien hechas pueden ser eternas, son casi imperceptibles y resisten a los líquidos limpiadores. Sin embargo, si la película tiene base de poliester (normalmente película Fuji, Single-8) no hay duda posible ya que este tipo de película solamente puede unirse mediante cinta.

          

Independientemente del montaje y puesto que cada rollo de película dura muy pocos minutos, enseguida llegará un momento en que queramos unirlos con la empalmadora en bobinas más grandes, de 60, 90 ó 120 (hasta 240 metros en algunos proyectores) para no tener que parar la proyección cada poco tiempo. Un rollo de Super8 tal cual sale de la cámara, dura 3' 20'' (15 metros) mientras que una bobina con 120 metros de película durará cerca de media hora.

No tires las pequeñas bobinas de 15 metros con las que te dan la película revelada porque pueden ser útiles para guardar trozos aparte.

También es importante asegurar que al inicio de cada bobina tengamos unos palmos de banda de inicio protectora que normalmente la pone el laboratorio de revelado (blanca o de cualquier otro color) pero que a veces viene sin ella: Si el proyector tuviese algún problema al enhebrar el comienzo de una bobina, se estropearía esta banda pero no la película.

El montaje digital

Hoy en día con la difusión los programas de edición de vídeo domésticos con los que se puede hacer de todo con un ordenador (desde montar, hasta poner títulos y modificar los colores) hay muchos que prefieren telecinar la película según llega del laboratorio para convertirla en un archivo de vídeo digital sobre el que poder trabajar con el ordenador, difundir por Internet, etc.

En este caso sobra la visionadora, las tijeras y la empalmadora, y por contra necesitaremos un ordenador con una buena tarjeta gráfica y un software de edición de vídeo.

La imagen ya digitalizada no llegará a la espectacularidad de la imagen de cine proyectada sobre una pantalla, pero seguirá conservando una textura especial y muchas características que no tendría si se hubiese grabado directamente con una cámara vídeo.

Si nos decidimos por digitalizar la película, mejor en archivo MiniDV (aunque el soporte sea un DVD) que en archivo DVD, ya que en este último caso la compresión de vídeo es mayor y por tanto la calidad menor.

Montaje tradicional + digital

Lógicamente otra opción es montar tradicionalmente la película con tijeras y cola, y luego telecinar el conjunto ya montado, o también eliminar las secuencias inservibles antes de encargar un telecinado y no pagar dinero en vano, etc.